lunes, 25 de junio de 2012

Seguridad en la alberca


Las vacaciones de verano están por llegar y con ellas algunas visitas a la playas y albercas. Los niños suelen disfrutar mucho jugar en el agua. Las actividades acuáticas son divertidas y beneficiosas. Sin embargo, es necesario que los padres tomemos precauciones para que nuestros hijos disfruten de manera más segura los chapuzones veraniegos.

Medidas de seguridad previas al uso de la alberca
  • Tener siempre en cuenta que quienes proporcionan la máxima seguridad a nuestros hijos somos nosotros, los propios padres.
  • Explicar las normas de conducta dentro de una alberca. Los niños deben conocer previamente lo que pueden y no pueden hacer en una alberca. Se debe hacer énfasis en los comportamientos más seguros.
  • Asegurarse que los flotadores funcionen correctamente y que no tengan hoyos por donde pueda escapar el aire. Son accesorios que ayudan a que el niño no se hunda en el agua, pero no debe otorgárseles la función de salvavidas, ya que pueden romperse o zafarse y de esta manera dejar de cumplir su función.
  • Aprender a nadar. Cuanto antes aprendan a flotar y nadar, antes serán capaces de reaccionar ante caídas imprevistas. También debemos considerar que el hecho de que el niño haya tomado clases de natación no implica que dejemos de prestarle atención, puesto que pueden cansarse o confiarse en exceso.


Medidas de seguridad durante al uso de la alberca
  • Nunca dejar a un niño sin supervisión en una alberca.
  • Nunca confiarse de que usan flotados o que ya saben nadar solos.
  • No permitir juegos bruscos en la alberca, como por ejemplo sumergir o aventarse encima de otros niños.
  • No permitir que los niños que naden inmediatamente después de comer, ya que puede ocurrir el proceso de de hidrocución. La hidrocución es el cambio brusco de la elevada temperatura corporal que se adquiere cuando se come a la temperatura baja del agua de alberca, lo cual hace que se de un choque de calor y que se pierda el conocimiento. Para evitarlo, no es necesario que los niños se pasen horas sin comer, porque la precaución está en acercarnos con ellos al agua e ir mojándoles poco a poco los brazos, las piernas, la nuca, etc., hasta conseguir que su temperatura corporal baje y evitemos cualquier tipo de peligro.


Sabemos que es difícil que nuestros hijos no nos den un pequeño susto cuando están en la alberca, sin embargo, lo importante es no perderles nunca de vista y tener siempre presente que es una actividad muy divertida y beneficiosa siempre y cuando se tomen las precauciones pertinentes.